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Nuevas sentencias, nuevas vidas (XX)

Estas son otras dos nuevas sentencias recibidas esta semana que suponen la exoneración total de las deudas de otros dos de nuestros clientes. El 100% de nuestras solicitudes de acogimiento a la Segunda Oportunidad han concluido con la exoneración de las deudas o en un Plan de Pagos ajustado a las posibilidades de nuestros clientes, en los casos en los que exista un patrimonio personal o activos empresariales que no se pretendan liquidar: nunca recomendamos seguir adelante si no lo vemos lo suficientemente claro.

La primera sentencia que presentamos hoy es sobre el caso de «S». Esta persona se lanzó a un negocio de proveedora de Centros de Estética para el que tuvo que pedir varios préstamos; entre ellos uno para comprar un vehículo. El negocio iba mal y lo tuvo que dejar para cuidar a su madre a quien diagnosticaron una enfermedad grave.

Sin ingresos durante el tiempo que duró el tratamiento contra esa enfermedad, vio como su deuda aumentaba a fuerza de intereses, comisiones y nuevos préstamos para tapar vencimientos. Ahora, con un nuevo trabajo, lo que gana no le llegaba para sobrevivir y pagar las cuotas de todos esos créditos.

Eso hasta que decidió acogerse a la Segunda Oportunidad; momento en el que se paralizan todos los cargos, los préstamos dejan de generar intereses y no existe la posibilidad de sufrir un embargo. TRES MESES después, esa deuda deja de existir.

Caso diferente es el de «R». Pidió varios préstamos, entre ellos uno para ayudar en la reforma de la casa de sus padres que necesitaba muchas mejoras en cuanto a accesibilidad y otro para arreglar el coche que necesita para ir a trabajar. No es verdad eso de que quien se acoge a la Segunda Oportunidad lo que buscar es aprovecharse después de vivir por encima de sus posibilidades.

Es la espiral de créditos en la que te metes sin querer; y, de alguna manera también, sin poder evitarlo o disponer de alternativa; acudiendo a unos vencimientos con otros préstamos o pagando cuotas con la tarjeta. Al final, su sueldo no daba para pagar el alquiler, lo básico para él y el menor a su cargo; y devolver lo que debía más los intereses.

No son cantidades grandes; pero sí son importantes. Para quien no puede pagar, lo mismo da deber 100 que 100.000. Y para nosotros no hay clientes pequeños. Valoramos que puedan recuperar su vida: nos llena más devolver a esta gente la ilusión por seguir adelante que cualquier minuta.

Como siempre, podéis hacer click en la imagen para leer estas sentencias; en las que se recogen muchos pormenores que podéis comparar con vuestros propios casos.


Ángel Andújar

Abogado experto en Derecho Concursal y Segunda Oportunidad

Economista y Auditor de Cuentas

Administrador Concursal

 

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